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La importancia de la composición corporal

Seguro que en alguna conversación de tu grupeta, al hablar del compañero fuerte del grupo alguien ha dicho que va tanto porque está muy “fino”. Es un termino muy recurrente en el argot ciclista y que por ejemplo, podemos apreciar en los profesionales que ahora mismo están compitiendo en el Tour de Francia.


El ciclismo es un deporte donde predomina principalmente (siempre en función de la modalidad y disciplina), la capacidad de resistencia aeróbica del deportista. Así pues, el rendimiento en esta modalidad viene determinado por distintos factores, entre los cuales podemos encontrar el VO2max, el umbral de lactato, el cual determina la potencia a la que un ciclista puede mantener un estado metabólico estable, y la economía de carrera, que se entiende como la cantidad de VO2max que ha de movilizar a una determinada intensidad un ciclista.


Un ciclista eficiente será aquél que menos oxígeno utilice para un determinado trabajo (expresado en vatios) y, por lo tanto, menos gasto energético o metabólico genere. Para ello, la composición corporal es determinante.


La composición corporal hace referencia a la cantidad de masa grasa, masa muscular, masa ósea y masa residual que tenemos en el cuerpo. En este sentido, los procedimientos que permiten determinar la masa muscular son de gran ayuda, ya que permiten conocer la distribución de este tejido tanto en miembros superiores como inferiores y estudiar su contribución al rendimiento específico de cada deportista.


De hecho, se ha demostrado que un bajo porcentaje de grasa corporal, una mayor longitud de los segmentos corporales y un mayor porcentaje de masa magra pueden asociarse a un mayor rendimiento en el ciclismo.


El Índice de Masa Corporal (IMC), se ha convertido en un indicador ampliamente utilizado en el ámbito de la salud, el cual se calcula dividiendo el peso corporal por la altura al cuadrado (véase Tabla 1 para valores normativos). En la actualidad, los ciclistas suelen presentar una baja masa corporal y, por ende, un IMC cuya clasificación se considera “normal”, aunque normalmente se ubican en el extremo inferior del rango. De hecho, los valores de IMC de los ciclistas de élite a día de hoy no suelen superar los 20 kg/m2, a diferencia del ciclismo profesional del siglo XX, donde se encontraban deportistas con valores de hasta 24 o 25 kg/m2.


El inconveniente que tiene el IMC es que al ser algo tan genérico, no siempre sirve para todas las personas y pierde fiabilidad. Por lo tanto, hay otros métodos más específicos que aportan una información más precisa y fiable.


Uno de ellos es la bioimpedancia, un método por el cual una báscula inteligente nos va a expresar en porcentaje los rangos corporales (% de grasa, % de agua, kg de masa muscular, kg de masa osea…). Información mucho más precisa que el IMC pero que sigue teniendo puntos débiles.


Otro método más preciso es la antropometría, medir de manera manual con un plicómetro los pliegues cutáneos y medir las circunferencias. Este método es mucho más fiable pero es necesario contar con una persona cualificada que sepa hacerlo de manera correcta.


Tabla 1. Valores normativos IMC



De todos estos valores, quizás al que más importancia se le podría otorgar es al porcentaje de grasa. Tanto a nivel de salud (un elevado porcentaje de grasa conlleva un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares) como a nivel de rendimiento (en una subida, la potencia relativa (W/kg) indica el ritmo que un ciclista va a ser capaz de marcar).



Estos valores repercuten directamente en la economía de carrera anteriormente mencionada, de ahí la importancia de vigilar la composición corporal del deportista al detalle. Además, no solamente es importante mantener un IMC bajo para que la eficiencia de carrera se vea beneficiada, sino que la relación potencia/peso es otro de los indicadores de rendimiento que podrá mejorar gracias a la reducción de masa corporal. En este sentido, los entrenadores y preparadores físicos de ciclistas deberán encontrar el equilibrio entre la masa muscular y masa corporal total para que el desarrollo de potencia (vatios) por parte del ciclista no se vea reducida y así el desempeño por parte del ciclista sea el máximo posible.


Todo esto mencionado de la composición corporal va a repercutir en la masa del ciclista, es decir, en su peso (expresado en kg). A nivel estético también se puede apreciar y de ahí sale la expresión que comentaba al principio de la publicación sobre “estar fino”.


Alberto Carabantes

Preparador físico en Entrenamiento Ciclismo

Técnico Rendimiento RFEC

albertocarabantes@entrenamientociclismo.com

www.entrenamientociclismo.com

www.biomecanicaciclismo.com


Referencias

  • Bell, P. G., Furber, M. J., Van Someren, K. A., Anton-Solanas, A., & Swart, J. (2017). The Physiological Profile of a Multiple Tour de France Winning Cyclist. Medicine & Science in Sports & Exercise, 49(1), 115-123.

  • Burke, L. M., Jeukendrup, A. E., Jones, A. M., & Mooses, M. (2019). Contemporary nutrition strategies to optimize performance in distance runners and race walkers. International journal of sport nutrition and exercise metabolism, 29(2), 117-129.

  • Jiménez, E. G. (2013). Composición corporal: estudio y utilidad clínica. Endocrinología y nutrición, 60(2), 69-75.

  • Urdampilleta A, Mielgo-Ayuso J. (2015). Composición Corporal y Biotipo en los Deportistas de Elite. Editorial EliakaEsport.

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